lunes, 27 de noviembre de 2006

¿Montecitos para qué? (¡que viva el Gordo!)

El juego promete al pobre
lo que la propiedad da al rico,
algo por nada.
George Bernard Shaw

A los alemanes les gusta el juego. Y bastante, además. No es que lo diga yo, es que uno lo puede observar dando una vuelta por casi cualquier pueblo o ciudad de aquí. Todas las tiendas de periódicos y revistas tienen una amplia gama de loterías, tanto instantáneas como tradicionales, a disposición del cliente. Mejor dicho, todas las Lotto shops tienen periódicos y revistas a la venta... Según tengo entendido, la lotería aquí lleva un sistema similar al de Estados Unidos, con diversas loterías estatales y regionales, por variedad que no quede. No sé si tendrán algún equivalente a nuestro Gordo de Navidad. Eso sí, si alguien quiere lotería, yo me informo.

Pero el juego no se limita sólo a las loterías. Germersheim es un pueblo bastante pequeño, pero tiene, que yo haya visto, tres locales de apuestas deportivas. Y no son un cuartito pequeño con una pizarra, no. Son locales grandecitos, con pantallas bien hermosas para seguir las retransmisiones y con sistemas informatizados para apostar.

Y luego están las tragaperras. ¡Qué tragaperras! En el turco donde voy a comer los sábados hay dos, y el otro día me estuve fijando en ellas mientras me preparaban el lahmacun...madre mía, hay que estudiar un máster para jugar con ellas. En algunos bares tienen incluso pósters a modo de anuncio en las ventanas y hay salones de juego que no tienen nada que envidiar a los más grandes de Madrid.

En resumen, que no sabe la ONCE el mercado que se está perdiendo.

2 comentarios:

Antonio dijo...

Y yo que creia que eso de las loterias era cosa de los iberos.

Impulso dijo...

Ya ve que no, querido Antonio. No debe haber muchos países en los que la gente no quiera tener la oportunidad de hacerse rica de forma fácil ;-)