viernes, 6 de mayo de 2022

Reseña de cómic: Fight Girls

En mi última reseña de una colección de la editorial AWA Studios, dedicada a Marjorie Finnegan: Temporal Criminal y que podéis leer aquí, ya mencionaba esta Fight Girls del guionista y dibujante Frank Cho (Shanna la Diablesa, Liberty Meadows...) y que se trataba de una obra "de autor" en cuanto a que lleva claramente la impronta de éste (o, al menos, y aparte del más que reconocible estilo de dibujo, lo que a este humilde juntaletras se le viene a la cabeza cuando piensa en el señor Cho).

La premisa de la serie es una competición celebrada entre diez mujeres (las Fight Girls del título) por convertirse en la nueva reina de la galaxia, para lo cual deben recorrer diversos parajes extremos (selva, desierto y océano) enfrentándose a todo tipo de peligros y quedando eliminadas si no llegan a la meta de cada etapa. Más allá de las posibles (y casi inevitables) comparaciones con Los Juegos del Hambre o Battle Royale, pese a que el enfrentamiento directo entre participantes no es parte intrínseca de esta competición, la historia podría haber dado mucho juego, no solamente en el desarrollo de las pruebas en sí, sino también a la hora de perfilar el universo del cómic y sus personajes. Sin embargo, y aunque antes de empezar la lectura esperaba más de la serie, debo decir que la curva de calidad percibida en materia de historia iba bajando progresivamente para luego remontar hacia el final de la misma. Respecto al dibujo no puedo decir nada negativo, pero a diferencia de lo que señalé sobre la extensión de Marjorie Finnegan en su reseña, a esta obra le habría venido bien algún número más para poder darles mayor enjundia a los personajes y a la ambientación, porque el contenido no acaba de llenar el bonito envoltorio en el que viene presentado.

Aun así, puedes leer tras el salto lo que me ha gustado y lo que no de esta serie, y si quieres dejar un comentario, siempre son bienvenidos.

viernes, 29 de abril de 2022

Reseña literaria: La anomalía, de Hervé Le Tellier

Me regalaron este libro por dos motivos: uno, el más obvio, tiene que ver con el momento en el que se produce el suceso que da título a la novela; el segundo, menos obvio, pero explicitado claramente después de abrir el regalo, porque les habían hablado bien de la obra, querían leerla y, al regalármela, luego me la podían pedir prestada. Yo no lo conocía, así que cuando le di la vuelta al libro descubrí, por orden, ese primer motivo, que la trama me recordaba a la serie de televisión Manifest y que había ganado el premio Goncourt.

Sobre el primer motivo no hay mucho que decir, porque no deja de ser una curiosa casualidad. Sobre la trama, admito que me produjo un leve prejuicio, ya que la serie que he mencionado tenía una estupenda premisa, pero no llegué a acabar la primera temporada porque el desarrollo me parecía un coñazo monumental, con personajes con los que no conectaba y cuyas historias me importaban más bien poco; aun así, teniendo en cuenta las diferencias entre la narrativa estadounidense para una serie de televisión (y sus clichés ineludibles para buscar cierto público objetivo) y la narrativa francesa de novela, pensé que, como mínimo, sería curioso descubrir las diferencias de enfoque entre dos premisas tan similares. Respecto a lo del Goncourt..., reconozco que el dato de haber ganado un premio nunca me ha hecho decantarme por una u otra lectura, y si la memoria no me falla, de este premio en concreto solamente he leído otra obra, Un aller simple de Didier van Cauwelaert, que tampoco es que me entusiasmara que digamos (aunque también era yo mucho más joven y recuerdo que se me hizo un poco cuesta arriba, las cosas como son).

Con estos antecedentes, ¿iba a disfrutar de la lectura de La anomalía o se me iría haciendo cuesta arriba hasta desear que llegara de una santa vez el final? ¿Habrían acertado con el regalo o acabaría en la categoría de "fallidos, pero con buena intención? Y la pregunta más importante de todas: ¿por qué narices no me lo habían regalado en francés?

viernes, 22 de abril de 2022

Reseña de cómic - Marjorie Finnegan: Temporal Criminal

Dentro de las propuestas de la editorial AWA Studios que no entran dentro de su universo compartido, nos encontramos dos publicaciones que pueden denominarse muy merecidamente "de autor" por cuanto ambas resultan inconfundibles por el sello que les imprimen sus creadores. Por un lado, el guionista Garth Ennis (Hitman, Predicador, El Castigador, The Boys...) y el dibujante Goran Sudžuka (Hellblazer, Y: El último hombre...) presentan una maxiserie de 8 números llamada Marjorie Finnegan, Temporal Criminal, cuyo título ya cuenta gran parte de lo que hay que saber sobre la serie: la protagoniza una delincuente con tecnología de viaje temporal que se dedica a ir de un lado a otro de la historia en busca de cosas que le apetezca robar. Por otra parte, el guionista y dibujante Frank Cho (Shanna la Diablesa, Liberty Meadows...) propone la miniserie de 5 números Fight Girls, en el que diez mujeres se juegan el pellejo para enfrentarse a competiciones en entornos inhóspitos para alzarse con el codiciado puesto de "Reina de la galaxia".

En ambos casos, tanto el concepto como su desarrollo van íntimamente ligados a los puntos fuertes y débiles de sus respectivos creadores. Esto quiere decir que los aficionados al señor Ennis o al señor Cho probablemente vayan a disfrutar más de estos cómics que el lector medio que se pueda acercar a estas obras. ¿El motivo? No son ni mucho menos obras redondas que puedan englobarse en los grandes éxitos cualitativos de ninguno de los dos, pero no por ello dejan de ser tebeos hechos con mucho oficio y francamente entretenidos si sabes dónde te estás metiendo. Para ello, nada mejor que echarles un ojo a las reseñas que les voy a dedicar. En esta ocasión, a la creación del señor Ennis, y, dentro de nada, a la del señor Cho.

lunes, 28 de marzo de 2022

Hablemos de Spawn

Entre Spawns anda el juego
El 30 de marzo de 2022, un par de días después de colgar esta entrada, se publicará el número 328 del Spawn de Todd McFarlane, y en mayo se cumplirán 30 años de la salida del número 1 de su serie, con sus 1,7 millones de ejemplares vendidos. Es todo un hito que un personaje que no pertenece a las 2 grandes editoriales (Marvel y DC) pueda festejar ese cumpleaños con su serie regular en activo, con cifras de venta como no había conocido en muchos años y con no una ni dos, sino hasta tres series más ambientadas en su "Universo Spawn" (King Spawn, a cargo de otro guionista pero también centrada en el personaje titular, Gunslinger Spawn, que sigue a un Spawn del Salvaje Oeste en nuestros días, y The Scorched, un grupo que reúne a Spawn, el Spawn pistolero, el Spawn medieval, la Spawn femenina y Redeemer).

A lo largo de estos más de 300 números, Todd McFarlane ha guiado el destino de su creación en la mayoría de ellos, con tan sólo otros tres guionistas que hayan realizado etapas de cierta longitud bien en solitario o colaborando con McFarlane (Brian Holguin, David Hine y Jonathan David Goff). Aunque es cierto que llevar las riendas de una serie es mucho más sencillo cuando además de creador eres socio fundador de la editorial donde se publica y básicamente no das cuentas a nadie, no por ello deja de ser meritorio lograrlo, con más o menos baches y altibajos creativos, claro está. En 30 años, Spawn ha resistido a todo tipo de desplomes de ventas, a cambios en el mercado estructurales y coyunturales, a líneas argumentales estiradas y a la inevitable etiqueta de producto del boom de los 90; y no sólo ha resistido, sino que puede permitirse vender sus cómics considerablemente más baratos que todo lo que se publica actualmente y, además, habiendo cambiado el material de las portadas a un cartoncillo más fuerte que otras editoriales ofrecen como alternativa más cara.

domingo, 20 de marzo de 2022

Reseña de teatro: El Golem

Mi opinión de El Golem, escrita por Juan Mayorga, dirigida por Alfredo Sanzol e interpretada magistralmente por Vicky Luengo, aceptablemente por Elías González y reguleramente por Elena González, se basa en la mayor parte de la obra y deja para un párrafo aparte su último tramo. ¿El motivo? No me parecía justo hacer una opinión general del conjunto, como veréis si leéis la reseña completa, porque esos minutos finales me hayan sacado completamente de lo visto anteriormente.

Como siempre, todo lo que escribo aquí es el punto de vista de un espectador, no de un crítico teatral, y por lo tanto puramente subjetivo en función de mis expectativas previas como consumidor cultural, de mis gustos y preferencias personales y de cómo he entendido y recibido la obra. No tendría que hacer falta decir esto, pero viendo lo difuminado que está el límite entre objetivo y subjetivo actualmente tanto a la hora de expresarse como al interpretar la expresión de otros, prefiero curarme en salud.

Si os interesa la obra y lo que queréis es información sobre ella y sobre sus próximas representaciones, ya sea en Madrid o durante su gira, tenéis toda la información en el enlace que he puesto al principio de todo. Si ya la habéis visto y buscáis un punto de vista adicional al vuestro o si la queréis ver, pero antes queréis saber qué le ha parecido a otra persona, seguid leyendo y os lo cuento.

martes, 8 de marzo de 2022

Reseña: The Resistance 1 a 6

El concepto de "resistencia" está muy presente a lo largo de la historia, principalmente asociado a conflictos bélicos, por lo que no es de extrañar que haya servido para inspirar todo tipo de manifestaciones de las distintas industrias del entretenimiento, desde una de las mejores canciones de la historia del séptimo arte hasta un grupo de luchadores del cuadrilatero. Tanto si los resistentes de una historia concreta tienen razón como si no, su situación y planteamientos presentan un terreno abonado para desarrollar argumentos que provoquen alguna reacción en el lector/espectador y mantengan su interés.

Antes de empezar con la reseña en sí, un poco de historia y contexto, ya que la editorial estadounidense AWA está dando sus primeros pasos como quien dice (han pasado poco más de 3 años desde su creación y 2 desde sus primeros lanzamientos) y tuvo la mala fortuna de sacar sus primeras series al mercado a mediados de marzo de 2020, cuando el mundo empezaba a tomar todo tipo de medidas, como los confinamientos, ante la epidemia de la COVID-19. Con esta miniserie, la editorial ponía la primera piedra sobre la que levantar su propio universo compartido de héroes y villanos, que iría ampliándose con nuevas cabeceras y conceptos más adelante, sin que ello quisiera decir que todas sus publicaciones fuesen a ambientarse en dicho universo compartido. Así, el resto de series inaugurales de la editorial que acompañaban a esta The Resistance no formaban parte de ese concepto y universo, e incluían el cómic de terror Hotell (ya reseñado aquí), la serie B de Red Border y la acción de Archangel 8. Quizá algún día reseñe el resto del cuarteto inicial, pero de momento vuelvo a la serie que nos ocupa y en la que el guionista J. Michael Straczynski y el dibujante Mike Deodato nos presentan un mundo asolado por un desastre global que ha diezmado a la población y, tras el cual, miles de personas empiezan a manifestar poderes sobrehumanos. Lo primero nos resulta triste y desgraciadamente familiar (aunque con cifras afortunadamente menores) y lo segundo ya lo hemos visto en otros sitios: ¿tendrá la serie suficiente interés como para poderla recomendar? Vamos a verlo...

miércoles, 23 de febrero de 2022

Reseña de teatro: Silencio

4 minutos y 33 segundos. Entre 4 y 5 minutos. Poco tiempo o una eternidad, según la situación. Un periodo que se llena de cuchicheos, risitas nerviosas y tosecillas, del ruido al reacomodarse en la butaca, del sonido del roce de la ropa al girar las cabezas... Hasta que, en un momento dado, cuando de ese tiempo queda mucha menos cantidad que la ya transcurrida, por fin se hace el silencio.

Desconozco los entresijos del proceso que transformó el discurso de Juan Mayorga ante la Real Academia Española en un texto teatral, o si acaso siempre fue tal desde su concepción, como también se apunta en la obra; de igual modo, antes de escribir mi opinión no me he lanzado a documentarme acerca del texto y su génesis, pues considero que hacerlo podría alterar mi percepción de la representación y lo que me transmitió como espectador. Anteriormente a mi llegada al Teatro de Rojas para asistir a esta representación, primera del Ciclo de Teatro Contemporáneo de primavera, apenas había leído algún artículo en una de esas revistas gratuitas que hay a la entrada de los teatros madrileños, así como el editorial que Luis María Ansón escribió en El Cultural de hace un par de semanas (y que me destripó alguna cosa que habría preferido no saber de la obra, razón por la cual intento evitar lecturas previas sobre aquello que quiero ver o leer).